Mariposón


Mariposeando a contraluz

Era una mariposa grande, muy grande. Era un mariposón.

Basurero a tiempo parcial


El Ayuntamiento de Cartagena pone mucho empeño -y me parece bien- en multar a los dueños que dejan en la vía pública la caca de sus perros.

El Ayuntamiento no pone ningún empeño -y me parece fatal- en recoger la basura ni en poner papeleras donde vivo, Tentegorra. No es lo mismo recaudar que gastar, claro. El caso es que mi perro Arquímedes, que tiene conciencia ciudadana, además de no dejar casas por ahí, se trae a casa toda la basura que le permiten sus pequeñitas fauces para que la recicle yo.

Él sí se merece ser el concejal del gremio, y no otros. Como se presente en las próximas elecciones municipales, lo voto.

Aquí han fumao


Tengo un amigo que siempre que se encuentra ante algo evidente, en lugar de argüir que es una perogrullada, dice “eso es como cuando llega la policía a un sitio donde hay colillas y dice: aquí han fumao”.

Me acordé de él cuando vi el panorama. Pero lo que pensé es que allí habían estado unos guarros que habían vaciado los ceniceros del coche. No hacía falta ser Sherlock Holmes para verlo.

El pasado


Un buen sitio para asomarse al pasado sería un balcón como este.

Ay, plaza de Doña Elvira


Plaza de Doña Elvira

En la foto publicada ayer dije que era delito ir a Sevilla y no pasear por el barrio de Santa Cruz.

Y claro, si uno recuerda el archifamoso bolero “Dos cruces” escrito por Carmelo Larrea en 1952, una vez en Santa Cruz, hay que ir a la plaza de Doña Elvira, y allí fuimos.

Ay, barrio de Santa Cruz


Barrio de Santa Cruz

Dicen, y creo que con razón, que ir a Sevilla y no pasear por el barrio de Santa Cruz, ver sus plazas, sus calles estrechas, sus patios… es un pecado.

Es un pecado aunque te tropieces con guiris por todas partes. Por eso hubo que pasear.

Buscando a Nemo


No lo encontré por más que busqué. Creo que tendré que viajar a Sidney, a ver si allí hay suerte.

46 años no son nada

Mi anillo de compromiso


Hace 46 años, bueno, se van a cumplir muy pronto, que me puse este anillo en el anular izquierdo.

Era y es un anillo de compromiso con la que poco después fue, y sigue siendo gracias a Dios, mi mujer. 46 años juntos y parece que han pasado en suspiro.

La verdad es que 46 años no son nada y, sin embargo, son toda mi vida.

El del principio

Este es mi perro Arquímedes


Arquímedes

Sí, ese famoso principio que dice que «un cuerpo total o parcialmente sumergido en un fluido en reposo, experimenta un empuje vertical hacia arriba igual al peso del volumen de fluido desalojado por el cuerpo»

Porque, efectivamente, señoras y señores, éste es Arquímedes. Parece mentira que una cabecita tan pequeña pueda desarrollar tanto, pero en los ojos se le ve que es muy inteligente.

Abuelita Pepsi

Mi abuela Isabel, que me aficionó a la cola.


La abuela de la Pepsi

Se llamaba Isabel, y era mi abuela. Hace mucho que murió y la recuerdo entre brumas.

Recuerdo que hablaba con los locutores de la tele, y que a veces tenía “el ruido”, al parecer algo que la trastornaba porque le sonaba el oído (¿sería un acúfeno?) y entonces había que dejarla sola, sentada a oscuras en su habitación.

Tenía que comer y cenar a su hora exacta. Si se retrasaba un poco por algún motivo, le sentaba mal. La solución que tenía mi tía Carmen, que era con quien vivía, era sencilla: cambiaba la hora en el reloj y, entonces, ya no había problemas con la digestión.

Heredé de ella la afición por la cola. Por las bebidas de cola, quiero decir, no por el pegamento ni por los rabos de los perros u otros animalillos. Tanto para ella como a mí, las digestiones eran (son) mejores con cola. Pero mi abuela era muy “pija” y tenía que ser PepsiCola, otras marcas le iban mal. Yo soy más basto y me valen todos los refrescos de cola. La raza degenera.

Sevilla tuvo que ser


donde estuviera esta bonita estampa con el consulado de Portugal y los coches de caballos.

¡Viva la Pepa!

Monumento a la Constitución de 1812


Este es el monumento, en Cádiz, a la Constitución española de 1812, la Pepa.

¡Viva la Pepa!

Y si alguien no sabe de dónde viene la expresión ¡Viva la Pepa!, aquí la puede encontrar.