Azul sí, pero triste no


En realidad tampoco está azul, es sólo un efecto óptico. Es un gato atigrado, con diferentes tonos de gris, negro y blanco. Dijo esto por despejar a córner alguna duda.

El gato que está… 

Y de triste, nada de nada. Pero, eso sí, es un gato muy serio. No se ríe jamás. Por cierto, se llama Paco, el jueves próximo celebra su santo.  

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El rey del basurero


Es así de guapo y es el rey.

Vive en un basurero, que es donde está tomada la foto, con zoom, porque es un rey desconfiado (es un gato feral) y no se fía de los humanos y hace bien.

Si la foto la hubiese tomado enfocando un poco más abajo, el paisaje habría sido menos bonito: basura, desechos, detritos. Pero de eso precisamente se alimenta y vive; por eso es el rey de aquel entorno. Y eso me recordó un soneto de Francisco Luis Bernárdez que dice:

Si para recobrar lo recobrado
Debí perder primero lo perdido,
Si para conseguir lo conseguido
Tuve que soportar lo soportado,

Si para estar ahora enamorado
Fue menester haber estado herido,
Tengo por bien sufrido lo sufrido,
Tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
Que no se goza bien de lo gozado
Sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
Que lo que el árbol tiene de florido
Vive de lo que tiene sepultado.

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El día del gato


Ha empezado hace unos días el Año del Perro (de tierra) para los chinos.

Gato feral

Me parece muy bien. Pero yo, hoy, después de ver este precioso tigre en miniatura que me ha permitido retratarlo además, estoy celebrando el Día del Gato. Porque sí.  Porque él lo vale.

 

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