El regalo de Poinsett


Ahora se le conoce generalmente como Poinsettia, aunque en mi tierra, Cartagena, siempre se le había llamado Flor de Pascua. Y en otros sitios se le conoce como Flor de Navidad. Todo es correcto y, sobre todo, Euphorbia Pulcherrima, que es su denominación científica.

Una de mis poinsettias

Como me gusta mucho la Navidad (lo he dicho cien veces en otras tantas entradas de mis blogs, soy muy pesado, lo sé), tengo un par de poinsettias que viven conmigo todo el año. Y parece que estas plantas, venidas de América, y que los aztecas utilizaban para hacer ofrendas a sus dioses -supongo que como sucedáneo, cuando no tuvieran un corazón palpitante que arrancar del pecho a sus víctimas, que era lo que de verdad les chiflaba- llevasen toda la vida con nosotros y que siempre hubiesen unidas a la Navidad. Pues no.

Mi otra Poinsettia

Resulta que un señor estadounidense, llamado Joel Roberts Poinsett, botánico y otras cosas, estaba enamorado de esta planta (a la que dio nombre, como habrán adivinado los perspicaces internautas)  y tomó la costumbre de regalarla a sus amistades por Navidad. Esta simpática costumbre de aquel caballero tuvo éxito, se fue extendiendo y mire usted a dónde ha llegado, que hoy no se puede entender la Navidad sin la presencia de esta planta de flores rojas, aunque las hay también de otros colores (rosas, blancas y amarillas).

Mi Poinsettia recibiendo la luz del día de Navidad.

Es un arbusto o árbol que puede llegar a alcanzar los cuatro metros de altura. Todavía no es el caso, pero si las mías siguen creciendo, ocurrirá como con mi ficus y tendré que emanciparlas y darles salida de casa.

Guardar

Hoy no puedo dibujar


Hoy no me puedo levantar decía Mecano en una de sus famosas canciones. Y yo, muy a menudo, tengo que cantar que hoy no puedo dibujar. Porque también dibujo, a veces, aunque para mi otro blog.

Mi mesa que está triste y azul

El caso es que los años, y la artritis, no pasan en balde. Y tengo artritis, vaya por Dios, en el dedo pulgar de la mano derecha, lo que me impide, a veces, repito, sujetar con fuerza el lápiz y, por tanto, dibujar. En esos casos, mi mesa se queda así, triste, paralizada y en blanco y negro.

El pintor Auguste Renoir también tenía artritis en las manos, pero siguió pintando hasta el final. Está claro que yo no soy Renoir. En ningún sentido.

Puta vida.

También hay bancos honrados


Cuando leí (hace ya mucho tiempo, es verdad) esa frase de Bertolt Brecht que dice que “robar un banco es un delito, pero más delito es fundarlo” me pareció una frase ingeniosa pero una exageración. Entonces yo era joven e ignorante, y creía que también habría bancos decentes y honrados. Hoy ya creo que el único respetable es el de la especie que he fotografiado aquí.

El único banco honrado que conozco.

Hoy ya creo que Bertolt se quedó corto. Los fundadores de bancos han provocado esta mal llamada crisis, porque en realidad es una estafa, y todas las que se han producido anteriormente y las que vendrán. Crisis (llamémoslas así para entendernos coloquialmente) que han causado la desgracia y la muerte de millones de personas.

Si alguien ha llegado hasta aquí leyendo y cree, como yo creía entonces, que se trata de una exageración, puede pulsar este enlace:

Con tiempo, pues dura más de 5 horas, si ve este documental le aclarará muchas cosas. Advierto que cuesta un poco al principio, pero pronto “engancha” y se va haciendo cada vez más interesante. Entenderá por qué los gobiernos “rescatan” a los bancos, robando el dinero a los ciudadanos.

Guardar

Guardar

En el Cortinglés no sé, pero…


En el Cortinglés no sé yo si será ya Navidad, pero en mi casa , y estamos en Marzo. Bueno, en realidad, en mi humilde morada siempre es Navidad, porque me gusta, y porque siempre hay algún adorno que se queda ya puesto para el año siguiente y así voy ganando tiempo.

Cuando llegue Septiembre u Octubre y empiecen a salir en los medios la publicidad navideña, diré, como siempre “ya están aquí los retrasaos estos”.  Y que lo entiendan como quieran.

 

 

El arroz a tu gusto


Me apetece disponer de mi tiempo (cuando me jubile, si es que vivo lo suficiente para eso) para cosas tan simples como deambular por las calles de mi ciudad a esta hora, cuando el sol acaba de levantarse y está bostezando todavía, buscando un café que le termine de despertar.

“El arroz a tu gusto”, dice el cartel que aparece en la fotografía mañanera. Pues esa sería la vida a mi gusto: madrugar, pero para mí, no para otros; levantarme temprano por el placer de hacerlo, no por la obligación.

Pero, por ahora, el arroz sigue siendo a gusto de otros. ¿Cómo lo desea el señor… caldoso, socarrat, integral, a banda…?

Puta vida.

Guardar

La humanidad, hoy


Pasé un día junto a una feria y me vino a la cabeza que era una representación de la humanidad de hoy.

Gente deslumbrada con las luces destellantes, ensordecida con música a todo volumen,  cruzándose y rozándose sin conocerse, sin mirarse a la cara, cada uno acelerado sin ir a ninguna parte, como un hámster en un rueda. Por encima, planeando nubes oscuras, amenazadoras.  Y al fondo, un horizonte muy, muy negro. Sí, me parece una perfecta síntesis de la humanidad, hoy.

Y sí, soy muy pesimista con respecto al futuro de la especie. Creía que no iba a llegar a ver el fin pero ahora ya creo que hasta puede que lo vea.

El cerdito feliz


Es solo una muestra más de la hipocresía aceptada por todos, por mí también hasta hace algún tiempo. Representar algo tan espantoso como es una carnicería, que hasta la palabra resulta horripilante si se piensa o se dice detalladamente, con un cerdito feliz, alegre y contento.

detalle-de-frigiliana-01

Resultaría, claro, demasiado espantoso mostrar como es la realidad: un animal que quiere vivir, inteligente como un niño de 3 años según han evaluado los científicos, que es maltratado, torturado, asesinado, desangrado y troceado para satisfaces nuestro apetito, que no nuestra hambre, la cual se puede saciar con otras cosas más saludables y totalmente incruentas.

Hay que seguir las reglas y mostrar la ficción de que los animales están felices de darnos su leche, su lana, su piel, sus hijos, su felicidad, su bienestar  y su vida. La vaca que ríe, el cerdito feliz, el patito alegre, la oveja simpática…

¡Qué asco!

El rey del basurero


Es así de guapo y es el rey.

Vive en un basurero, que es donde está tomada la foto, con zoom, porque es un rey desconfiado (es un gato feral) y no se fía de los humanos y hace bien.

Si la foto la hubiese tomado enfocando un poco más abajo, el paisaje habría sido menos bonito: basura, desechos, detritos. Pero de eso precisamente se alimenta y vive; por eso es el rey de aquel entorno. Y eso me recordó un soneto de Francisco Luis Bernárdez que dice:

Si para recobrar lo recobrado
Debí perder primero lo perdido,
Si para conseguir lo conseguido
Tuve que soportar lo soportado,

Si para estar ahora enamorado
Fue menester haber estado herido,
Tengo por bien sufrido lo sufrido,
Tengo por bien llorado lo llorado.

Porque después de todo he comprobado
Que no se goza bien de lo gozado
Sino después de haberlo padecido.

Porque después de todo he comprendido
Que lo que el árbol tiene de florido
Vive de lo que tiene sepultado.

Guardar

La guerra de Granada


Es bueno recordar la historia, para no repetirla necesariamente. Y es bueno en cualquier lugar, como en este mosaico que fotografié en un pequeño pueblo andaluz.  Es un fragmento de “La guerra de Granada”, de Hurtado de Mendoza. 1627.

Dice así: “Manteníase esta gente con sus oficios en aquellos lugares, casábanse, labraban la tierra, dábanse a vida sosegada. Siguiéronse luego ofensas en su ley, en las haciendas y en el uso de la vida, porque la Inquisición los comenzó a apretar más de lo ordinario. El Rey les mandó dejar la habla morisca, quitóseles el hábito morisco, hubo fama que les mandaban tomar los hijos y pasarlos a Castilla, vedáronles los baños, la música, cantares, fiestas, bodas y cualesquier juntas de pasatiempo. Todo era confusión, sospecha, temor.”

Que no se repita.

Guardar

Malasia no, lo anterior


No he estado en Malasia, ni en su selva, ni en ninguna. He oído decir que es de las más frondosas e intrincadas del mundo, o al menos lo era, antes de que empezara la devastación que están haciendo con el puto aceite de palma.

Río Segura, Archena, Región de Murcia

Pero no era del aceite de palma ni de los orangutanes de lo que iba la entrada de este blog, sino de la vegetación. Y resulta que la foto no la tomé en Malasia, ni en Birmania, ni en la Amazonia… no.

Fue en el río Segura a su paso por Archena, Región de Murcia. Aunque no lo parezca.

 

 

 

 

Guardar

Guardar

Señalética religiosa


Este cartel que vi en una iglesia me produjo mucho desconcierto. No supe cómo entenderlo. Y no me refiero a que no comprendiera el mensaje, que estaba claro como el agua… bendita, sino a su oportunidad o no.

Agua bendita debidamente señalizada

Si hubiese tenido (yo) el día positivo, habría pensado “mira que bien, así está todo claro, la iglesia se moderniza y lo pone todo en orden, perfectamente marcado y señalizado”. Y si lo hubiese tenido malo, habría dicho “qué mal está la iglesia que tiene que indicar a sus posibles clientes lo que es cada cosa, no vayan a confundir la pila del agua bendita con una escupidera, por ejemplo”.

Pero no lo tenía ni bueno ni malo, y salí de allí confuso. Todavía me dura el desconcierto.

Guardar

El día del gato


Ha empezado hace unos días el Año del Perro (de tierra) para los chinos.

Gato feral

Me parece muy bien. Pero yo, hoy, después de ver este precioso tigre en miniatura que me ha permitido retratarlo además, estoy celebrando el Día del Gato. Porque sí.  Porque él lo vale.

 

Guardar